Uso de cookies

Usamos cookies para mejorar la experiencia del usuario. Saber más

Acepto
  banner-nuevo-horario-es banner-calculadora-costos-es

Adrian Winstanley, director de la London Court of International Arbitration (LCIA)

El Tribunal Arbitral de Barcelona (TAB) junto con l’Associació pel Foment de l’Arbitratge (AFA)  invitaron al Sr. Adrian Winstanley, director de la London Court of International Arbitration (LCIA) a impartir una conferencia sobre el papel del árbitro en el siglo XXI en el Decanato Autonómico de los Registradores en Barcelona.

Las circunstancias económicas y jurídicas que vive nuestro país y en las que han aumentado en gran número los casos de procesos mercantiles en los juzgados  han hecho que esta conferencia haya adquirido una relevancia todavía mayor.

Como comenta el Sr. Winstanley, el arbitraje debe entenderse como la medida más adecuada a tener en cuenta a la hora de enfrentarse a conflictos empresariales por su rapidez, la profesionalidad del árbitro en la resolución del conflicto y la eficiencia de sus costes a largo plazo. Sin embargo, las cortes arbitrales deben tener muy presente que éste también es un momento en el que deben tomar el protagonismo ante la sociedad y llevar a cabo mayores estrategias de difusión y pedagogía del arbitraje favoreciendo que el arbitraje sea visto como la primera opción de resolución de conflictos que conste en los contratos mercantiles. En este punto es de la misma importancia que las cláusulas sean claras, sencillas y cortas para que ahorren trabajo a los abogados.

Esto se puede abordar de forma muy sencilla, enfatizando las características propias del arbitraje frente a la justícia gratuita, como son la confidencialidad del conflicto, la neutralidad de los árbitros ante los conflictos, la flexibilidad de los procesos, la eficiencia de costes y la profesionalización de los árbitros en la materia a dirimir.

El árbitro como base de profesionalización de los procesos arbitrales
Otro punto que las cortes arbitrales deben tener en cuenta es el papel del árbitro en todo este proceso de dinamización del arbitraje y cómo gestionar su disponibilidad, neutralidad y profesionalidad en los procesos. Las cortes arbitrales deben tener los listados de árbitros accesibles a los usuarios del arbitraje y velar por la precisa disponibilidad de éstos en el momento de empezar los procesos; además es también muy importante, para la correcta administración del arbitraje que los árbitros que estén a disposición cuenten con un currículum visible en el que se hagan evidentes sus méritos en la materia del conflicto, como diferenciación de los procesos judiciales ordinarios.

Además ante la posibilidad de llevar a cabo un arbitraje internacional adquiere una gran importancia el hecho de que el árbitro sepa idiomas, al menos que disponga de una buena formación en la lengua inglesa como punto de partida y como lengua común en el ámbito de los negocios. Otro punto que las partes suelen tener en cuenta a la hora de elegir un árbitro es que tenga unas buenas nociones en el ámbito jurídico, a la vez que buscan que la corte arbitral a la que se dirigen sea neutral en el trato con las partes, que esté en un ámbito geográfico equidistante y que tenga cierta afinidad cultural con ellos.

Un buen arbitraje pasa por una buena gestión de las instituciones
El Sr. Winstanley también quiso enfatizar el hecho de que las cortes arbitrales tienen un papel fundamental en las materias de arbitraje internacional para que éstas consigan una buena reputación en todo el mundo y sean una opción para solventar procesos arbitrales.

Esta buena reputación pasa por tener una gestión óptima de los recursos, es decir facilidades como la posibilidad de hacer videoconferencias y unas buenas instalaciones para llevar a cabo los arbitrajes. Por otro lado, el proceso de adjudicación de árbitros debe llevarse a cabo de forma ágil, profesional y precisa para garantizar la neutralidad en las partes y la imparcialidad del árbitro y la corte. Es de la misma importancia que la corte arbitral esté atenta en todo el proceso de que se marquen plazos en el proceso y que éstos se cumplan con máxima puntualidad. Asimismo, una de las ventajas que tiene el arbitraje sobre la justicia ordinaria es el hecho de que éste garantiza la máxima confidencialidad de los laudos, y es trabajo de la institución mantener esta confianza de las partes.

Barcelona como sede de arbitrajes internacionales
Ante la posibilidad de que Barcelona se posicione como una de las sedes de referencia en el arbitraje internacional, el Sr. Winstanley comentó que evidentemente Barcelona tiene muchas posibilidades de serlo. El hecho de que haya sido nombrada Capital de la Mediterránea y sus buenas conexiones con el resto de Europa hacen de esta ciudad una candidata muy fuerte en esta materia. Como comenta el máximo representante de la LCIA ello depende casi únicamente de las cortes mismas del arbitraje de que faciliten unas buenas instalaciones, un buen listado de árbitros de referencia y un marco legal flexible y que se haga patente su neutralidad.

Por otra parte, es de destacar que hoy en día con los conflictos que pueden surgir en negocios de America del sur precisan de buenos y profesionales árbitros que dominen la lengua española, lo que sin duda es una muy buena oportunidad para que Barcelona se erija como sede del arbitraje internacional.

Adrian Winstanley, como referencia en el arbitraje internacional
Adrian Winstanley es el Director General de la London Court of International Arbitration y miembro de la Corte de la LCIA. Cumple la función de jefe ejecutivo, con el día a día de la responsabilidad de todos los negocios de la LCIA y es el principal punto de contacto entre la institución y su Junta Directiva y Tribunal de Justicia.

También es miembro de la Junta del Organismo Internacional de Resolución de Disputas (IDRC) de Londres, que ofrece servicios integrales de apoyo de ADR (Alternative Dispute Resolution/ Mecanismos Alternativos de Resolución de Conflictos). Adrián es Vicepresidente de la Federación Internacional de Instituciones de Arbitraje Comercial (IFCAI), de la que era antes el Secretario Tesorero, entre 2001 y 2009

Adrián es licenciado con honores de la Escuela de Economía de Londres, tiene un diploma en Derecho por la Universidad de Westminster, y es un abogado inglés que trabajó para Clifford Chance antes de su nombramiento como Secretario de la LCIA en enero de 1997.