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EL TAB CONSIDERA LA NUEVA REFORMA DE LEY DE ARBITRAJE COMO UN FUERTE IMPULSO A ESTA DISCIPLINA

EL TAB (Tribunal Arbitral de Barcelona) estima que la introducción de la figura del arbitraje estatutario supone también “un espaldarazo a las instituciones arbitrales pues son éstos los entes a los que el legislador dirige para dirimir controversias en el seno de las sociedades”.

Barcelona, 9 de junio de 2011

La reciente aprobación de la reforma de la Ley de Arbitraje —Ley 11/2011, de 20 de mayo, de reforma de la Ley 60/2003 de Arbitraje, en vigor a partir del 10 de junio de 2011— aporta a la legislación española un “salto cualitativo” que, de acuerdo con el presidente del Tribunal Arbitral de Barcelona, TAB, Jesús de Alfonso, es especialmente remarcable en temas como la definición del arbitraje estatutario, la apertura de la administración de arbitrajes a más profesionales jurídicos (además del colectivo de abogados), o la inclusión del arbitraje en la Administración como modo de solución de conflictos. Desde el TAB, además, se valora muy positivamente que “el legislador haya escuchado, considerado y acordado de conformidad con las enmiendas que el TAB hizo llegar a los ponentes responsables de la Ley de Arbitraje y los miembros de la Comisión de Justicia” para su mejora desde la experiencia de 22 años.

En el ámbito del derecho privado “la reforma supone un avance y una facilitación del arbitraje”, de acuerdo con el análisis del presidente del Tribunal Arbitral de Barcelona, TAB, Jesús de Alfonso. Según este especialista, el legislador “ha dejado de lado ciertas modificaciones iniciales técnicas no siempre demandadas”, ha mantenido cuestiones estratégicas como, por ejemplo, el hecho que subsista el arbitraje de equidad, y ha introducido la figura del arbitraje societario y ha impedido que el concurso sea un obstáculo al arbitraje

IMPULSO DEL ARBITRAJE ESTATUTARIO

La aparición de la figura del arbitraje estatutario, también denominado “societario” es una de las claves de la nueva Ley, pues la introducción de cláusulas arbitrales en los estatutos  de las compañías mercantiles y en los acuerdos parasociales de las empresas van a excluir los largos y rígidos procesos ante los tribunales para dirimir controversias entre accionistas e inversores dentro de una misma corporación, lo que “significa  haber desarrollado una sensibilidad hacia el empresariado que lleva mal los litigios largos, y  un espaldarazo a las instituciones arbitrales pues son éstos los entes a quienes el legislador remite para dirimir controversias en el ámbito de las sociedades”, ha analizado el presidente del TAB.

En este sentido la reforma de la Ley incluye el arbitraje societario como una de las modalidades de convenio arbitral integradas en la legislación y además de en los estatutos podrá incorporarse posteriormente si lo decide una mayoría de 2/3. Según Jesús de Alfonso, esta inclusión “pone fin a incertidumbres del pasado y abre la puerta a ventilar, por este cauce, los conflictos del derecho societario que llevan mal el esperar años y años y sobre todo la publicidad pues el arbitraje es confidencial”.

A esta modalidad se podrá acceder mediante una modificación de los estatutos de las sociedades por medio de una mayoría cualificada de dos terceras partes.

MANTENIMIENTO DEL ARBITRAJE DE EQUIDAD

Otro de los aspectos que desde el TAB se valora positivamente de la nueva Ley es el mantenimiento del arbitraje de equidad. Técnicamente, este tipo de arbitraje permite que el procedimiento sea administrado por una persona no- jurista pero dotada de conocimientos requeridos para entender el conflicto y  así pueda decidir en base a ello y a su buen saber y entender sin desvincularse de los contratos pero “suavizando las aristas de la ley” –ya que según puntualizó Jesús de Alfonso “ésta es una categoría mal entendida y que acerca la justicia de verdad al justiciable”.

El mantenimiento del arbitraje de equidad era una de las principales reivindicaciones del TAB al legislador pues, esta institución —entre cuyos socios se encuentran el Col·legi de Notaris de Catalunya y Registradores de Catalunya— considera que, con el arbitraje de equidad se amplía el abanico del ejercicio de la libertad de quien decide no excluir a los tribunales y modular la manera en que quiere ver cómo se decide y con qué bases su conflicto.

LA DECLINATORIA SUBSISTE

La reforma de la Ley de Arbitraje según el TAB mantiene de la declinatoria como procedimiento para impedir a los tribunales conocer de las controversias sometidas a arbitraje, siempre que la parte a quien interese lo invoque. Según Jesús de Alfonso, el mantenimiento de la declinatoria es significativo por el hecho que “si hay algo que debilita al arbitraje es la jurisdicción compartida, más allá de lo estrictamente necesario”. Ya se ha dicho que el “peregrinaje jurisdiccional es malo para el justiciable – y añade- para el arbitraje.

Vinculado a este tema, la relación entre los procesos arbitrales y los judiciales, la normativa mantiene la existencia de una acción de anulación cuya competencia se eleva a los Tribunales Superiores de Justicia (actualmente en las Audiencias Provinciales, aunque la ejecución de los laudos se mantiene en los Juzgados de primera instancia por exigirse proximidad al lugar de ejecución.

En lo que se refiere a la vinculación de la institución del arbitraje con otras instituciones, el presidente del TAB, Jesús de Alfonso, también ha valorado muy positivamente el hecho que la nueva Ley de Arbitraje, convierte esta forma de justicia alternativa a los juzgados en una referencia para la resolución de conflictos internos de la Administración y la separa de la mediación al ser modalidades diferentes.